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martes, 11 de agosto de 2026

Repatriación de menores marroquíes: impacto económico y desafíos para el Estado español

 



Repatriación de menores marroquíes: impacto económico y desafíos para el Estado español


España sostiene desde hace décadas una red de centros de protección para menores extranjeros no acompañados (MENAS), una estructura compleja que implica a más de cuarenta entidades y miles de profesionales. En ella viven centenares de jóvenes marroquíes que llegaron solos al país y fueron tutelados por las comunidades autónomas. Ahora, Marruecos ha solicitado oficialmente la devolución inmediata de todos los menores marroquíes acogidos en España. La petición abre un escenario inédito y delicado, tanto en el plano jurídico como en el económico.

Un sistema costoso que España ha sostenido en solitario

Los centros de MENAS suponen un gasto público verificable de 476,5 millones de euros, solo contando los contratos de las principales entidades gestoras. Si se sumaran los gastos reales —infraestructura, personal, manutención, educación, sanidad, seguridad y programas de integración— el coste total superaría con facilidad los mil millones de euros.

Durante años, España ha asumido la totalidad del coste de mantener a los menores marroquíes, sin recibir compensación económica del país de origen. Esto significa que el erario público español ha financiado:

  • alojamiento,
  • educación obligatoria,
  • atención sanitaria,
  • psicología y trabajo social,
  • seguridad y vigilancia,
  • programas de emancipación,
  • y la gestión administrativa completa.

En términos estrictamente económicos, Marruecos ha descargado sobre España una responsabilidad que ahora, al solicitar la devolución, reabre el debate sobre la justicia financiera entre Estados.

Qué debería costear Marruecos en una devolución justa

Si Marruecos exige la repatriación inmediata, sería razonable que asumiera parte de los costes que España ha soportado durante años. En términos de justicia financiera, Marruecos debería cubrir:

  1. Los costes de identificación y verificación consular Equipos desplazados, documentación, pruebas de filiación.
  2. Los costes de traslado y logística internacional Transporte, acompañamiento profesional, recepción en centros marroquíes.
  3. Una compensación proporcional por los años de tutela No como “deuda”, sino como reconocimiento del gasto asumido por España en beneficio de ciudadanos marroquíes.
  4. La financiación de centros de acogida en Marruecos Para garantizar que los menores repatriados reciban atención equivalente a la que exige la legislación internacional.

Si España ha invertido más de 476,5 millones verificables, y una parte significativa corresponde a menores marroquíes, una compensación justa podría situarse —según proporción de población atendida— entre 150 y 250 millones de euros, dependiendo del número exacto de menores repatriables.

Cómo podría gestionarse la devolución

La repatriación de menores extranjeros requiere un protocolo estricto:

  1. Identificación oficial del menor como ciudadano marroquí.
  2. Evaluación individual para garantizar que la devolución no suponga riesgo.
  3. Activación de un convenio bilateral operativo entre España y Marruecos.
  4. Tramitación judicial y administrativa en fiscalía de menores y servicios autonómicos.
  5. Coordinación consular y logística para el traslado y recepción.

Tiempos realistas

Aunque Marruecos hable de “inmediatez”, la devolución masiva no puede ser instantánea. Cada expediente puede tardar entre tres y seis meses, y una operación nacional podría prolongarse más de un año, dependiendo de:

  • la cooperación consular,
  • la capacidad de acogida en Marruecos,
  • y la coordinación entre Gobierno central y comunidades autónomas.

Una reflexión final

La solicitud marroquí pone sobre la mesa un equilibrio complejo: derechos humanos, soberanía administrativa y justicia económica. España ha protegido a estos menores durante años, asumiendo un coste enorme. Si Marruecos quiere recuperarlos, debe hacerlo con responsabilidad, garantías y una compensación proporcional. No se trata solo de devolver a unos jóvenes: se trata de reordenar un sistema entero, de cerrar sin desamparar, de transformar sin perder humanidad, y de exigir que cada Estado asuma la parte de responsabilidad que le corresponde.